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miércoles, 3 de agosto de 2016

Discos 90's: Nick Cave & The Bad Seeds - Let Love In


El largo camino recorrido por el Australiano Nick Cave, puede resumirse en una constante búsqueda de influencias con afiliaciones Góticas y un peculiar sentido del romanticismo. Desde su irrupción con The Birthday Party que no ha hecho otra cosa más que desangrar letargos amorosos, a la par con intrigantes reflexiones filosóficas y teológicas, al pulso de una música cambiante, pero siempre dispuesta a producir ruido y ternura por igual. Ya junto a The Bad Seeds venía de estrenar un tremendo resumen musical de sus años en la ruta con el álbum Henry's Dream (1992), pero dos años más tarde definiría uno de sus mayores logros: Let Love In

La inclusión de Warren Ellis como una nueva mala semilla al violín, y la panorámica de un cambio de hogar desde Brasil a Londres para Cave, fueron los ingredientes base para que el grupo compusiera, el que fue para esos años, su disco definitivo. Una revuelta gama de ideas finamente seleccionadas, bajo un instinto demoledor entre melodramas y un Post-Punk instrumentado como si fuera una orquesta de Rock, hicieron de este Let Love In una apuesta radical para el mundo, y un paso más que elaborado al firmamento que hoy en día significan. Sucia y elegante, la voz de Nick se torna determinante, al igual que el equilibrado protagonismo de Blixa Bargeld y Mick Harvey, mientras que el aporte tímido de Ellis, sería el principal trampolín y conector entre este trabajo y los tiempos que más adelante vendrían. La importancia del álbum quedaría marcada a fuego por canciones como Loverman, Red Right Hand o la doble cara propuesta por las dos versiones de Do You Love Me?, entre otras.


Para 1994 Nick Cave & The Bad Seeds estaba compuesta por Nick Cave, Blixa Bargeld, Mick Harvey, Martyn P. Casey, Conway Savage y Thomas Wydler. Warren Ellis aportó violines pero no fue miembro oficial de la banda. Producido por Tony Cohen.




lunes, 25 de julio de 2016

Discos 90's: Fugazi - End Hits


Resumir a Fugazi como un simple acto de Post-Hardcore resulta un tanto alejado de la realidad en la que estuvo inmersa la banda durante sus años de actividad. Si bien pueden ser merecedores justos de esta chapa, fácilmente les queda chica. Entonces ¿Que fue Fugazi? Para conocer la respuesta no es necesario acudir a toda su discografía, un simple ejercicio al analizar sus dos últimas placas nos dan como resultado el argumento necesario para nuestra tesis. Y para esta ocasión quiero detenerme específicamente en su quinto álbum de estudio titulado End Hits, el cual apareció en el 1998, siendo uno de los grandes destacados de ese año, y por qué no, de esa década.

Si bien todos los discos de Fugazi proponen algo diferente, fue con Red Medicine de 1995 cuando las cosas sabiamente mutaron en algo tan propio como diverso, sin adquirir los clásicos elementos que terminar por hacer de un grupo, un acto comercial. Mucho más elaborado que este último fue End Hits en cuanto a búsqueda y experimentación, con tatas pausas y ritmos atípicos, generando más que simples canciones, un conjunto de sesiones en las que la agrupación de Washington desplegaron las melodías más memorables de su carrera. A un paso de la independencia del Punk, el dolor de cabeza que significa ahondar en el disco, resulta un tanto incomodo si no se tiene registro de haberlos escuchado con anterioridad, sin embargo para aquellos familiarizados con lo que significa Fugazi, es en End Hits donde encontramos su mayor declaración de Principios. Así y todo sería con The Argument cuando veríamos su obra definitiva.


Para 1998 la banda estaba compuesta por Joe Lally, Ian MacKaye, Brendan Canty y Guy Picciotto.



jueves, 8 de octubre de 2015

Discos 90's: PJ Harvey - Rid of Me (1993)


Island

El desastroso desaire juvenil que había llevado a la música subterránea y alternativa a finales de los años 80, por senderos repletos de una integridad brutal al borde del filo de lo existencial y primitivo, comenzaba a tornarse en una nueva oleada de colores y excesos de tolerancia sobreproducida liderados por el provecho que la industria y MTV sacó de estos. En esa misma vereda solo unos cuantos lograron sobrellevar la presión que significó la fama impuesta por los vicios del mercado, el cual terminó por generalizar toda propuesta cercana a un poco de experimentación en un solo saco tildado como alternativo. Por esos años en el Reino Unido, una joven pero decidida Polly Jean Harvey comenzaba a materializar una voz plagada de incertidumbres, miedos, placeres, existencialismo y áridas reflexiones sobre la búsqueda interna y externa de la sexualidad como medio de consciencia y liberación.

Luego de que la artista Inglesa sorprendiera al mundo con una directa y potente propuesta de Rock en su disco Dry de 1992, las cosas trascendieron en un conjunto de expresiones e ideas que en tan solo unos meses dieron cabida a Rid of Me, su segundo álbum de estudio. Mucho más crudo y sustancial que su predecesor, aquí las cosas parecen envolvernos con cada latido que la base compuesta por Steve Vaughan en bajo y Rob Ellis en batería, va desarrollando a partir de las rasgaduras provocadas por las punzantes y perturbadoras odiseas que la guitarra de Polly construye. Una manera raudal de sacudir los fantasmas internos que tanto parecieron acosar a la cantante por aquellos años. La brillante inmadurez musical que PJ Harvey presenta en Rid of Me crece a ritmos vertiginosos, alimentándose de cada espasmo sonoro y lírico, atrapándonos y hasta devorando nuestras posturas más objetivas. Y es que el disco es un torbellino de pasiones que parece difícil discernir sobre su carácter musical como disciplina; más bien al único consentimiento que se puede llegar con este trabajo es a través de lo emotivo. 

Demasiado íntimo pero ruidoso, términos que parecen no involucrarse de manera lógica en la música en general, aquí profesan el retrato más honesto de una persona inmersa en las evocadoras crisis existenciales de los años 20. Pero no es mero cliché sobre lo juvenil, pues la Inglesa parece una bestia abatida por las incontables experiencias que uno esperaría ver en una persona de mayor edad. Un universo, que al contrario de muchos de sus contemporáneos, sangraba bajo un directo océano de ruido. No es alternativo, o no está familiarizado del todo con el concepto que en esos años se profesaba, tal cual lo hizo Patti Smith en los años 70, cuando era encasillada bajo las redes del Punk, siendo que a todas luces su arte parecía más universal, y a la vez, fuera de todas las tendencias posibles. El verdadero significado de culto que tantos músicos han admirado, siendo constantemente Thom Yorke el más afectado por lo que ha hecho PJ Harvey en su carrera.


Si bien la gran mayoría de canciones que forman el álbum, van de la mano de la crudeza lírica de Polly, cada una representa un interminable desierto en busca de un oasis, cosa que puede llegar a saturar en un principio para los que no estén familiarizados con el disco. Aquí no hay concesiones, pues todo parece ir destinado al mismo frenético ritmo cardíaco, como si la Inglesa nos abriese la puerta para que podamos sumergirnos desde su propia existencia en los tormentos que significa la existencia misma. En ese pantanoso universo temas como Legs o Hook parecen ahogarnos una y otra vez, mientras que Me-Jane, Snake o la rabieta monumental de 50ft Queenie se estrellan de manera violenta, generando ciertos moretones auditivos que ni el más brutal de los Death Metal puede igualar. Eso es solo una exageración, pero es increíble como se puede sonar potente y duro sin recurrir a distorsiones tan graves ni efectos infernales. Aquí es solo una mujer y su guitarra arrancándote el corazón por la boca.

Rid of Me es un trabajo que irrumpió como una secuela perfecta para lo que Dry había mostrado un año antes. La producción a cargo de Steve Albini influyó demasiado en el resultado final del disco, siendo sus métodos de no inferencia (los cuales terminan por inferir de todos modos) el color indicado para que Polly armase un collage lleno de cambios climáticos y temperamentos masacrantes. Romanticismo en estado puro, con notas interpretadas de manera fuerte y repetitiva, bajo las cuales se esconde un diario de vida como en mucho tiempo el mundo de la música no ha visto.

Canciones para recién iniciados
Si bien el disco funciona a la perfección por su carácter general más que por lo particular, hay muestras claras del gran momento compositivo en el que se encontraba la Inglesa, y a la vez del potencial artístico que ya profesaba, siendo Man-Size la respuesta lógica a lo que haría dos años más tarde con To Bring You My Love. Mientras que otras como Rub 'Til It Bleeds funciona como una fiel carta de presentación al álbum. Por su lado joyas como Missed marcan esos oasis necesarios dentro del panorama general del disco, siendo una de las más cercanas canciones que compuso Polly Jean en esos años.


Canción esencial
Si hablamos de un tema que defina de manera concreta a Rid of Me, es la misma que da nombre al disco, tanto por ser una apertura colosal del trabajo en sí, como por el carácter trascendente que ha alcanzado como composición, siendo la misa perfecta dentro de muchos conciertos que la Inglesa daría más adelante.



Integrantes:
PJ Harvey: Voz, guitarra, órgano, chelo, violín.
Steve Vaughan: Bajo.
Rob Ellis: Batería, percusion, voces.

Producido por: Steve Albini

Tracklist:
01. Rid of Me
02. Missed
03. Legs
04. Rub 'Til It Bleeds
05. Hook
06. Man-Size Sextet
07. Highway 61 Revisited (Bob Dylan Cover)
08. 50ft Queenie
09. Yuri-G
10. Man-Size
11. Dry
12. Me-Jane
13. Snake
14. Ecstasy






lunes, 14 de septiembre de 2015

Discos 90's: Massive Attack - Mezzanine (1998)


Circa - Virgin

Hablar de la importancia que significó Massive Attack en el panorama musical del Reino Unido, es sin duda una de las tareas menos estudiadas por los tantos fanáticos que abundan en los noventa, en gran medida porque la música que hacían los de Bristol estaba fuertemente eclipsada por los movimientos más Pop y guitarreros que por esos años se dieron en la isla. No por esto su influencia fue menos decisiva para los sonidos subterráneos más especializados en la electrónica y el sampleo como base musical, obviando los aspectos bailables que por esos años dominaban los circuitos nocturnos como los Clubes o las discos. Pero hubo un momento en que los ojos se depositaron definitivamente en Massive Attack, cuando en el año 1998 y luego de dos trabajos como Blue Lines y Protection, lanzarán al mundo Mezzanine.

Encasillados en el extraño mundo del Trip Hop, Robert Del Naja, Grant Marshall y Andy Vowles decidieron dar un vuelco a su estética sonora, alejándose de los en aquel entonces icónicos sampleos que llevaba a cabo el colectivo en base a música principalmente de raíces negras, para experimentar con sonidos más densos y oscuros. Si bien Endtroducing... de DJ Shadow abrió bastante el mercado dos años antes, gracias a su manera desventurada y experimental de tomar los samples y el Rap, el tercer larga duración de los de Bristol llevó este ideal a las masas. Las guitarras distorsionadas fueron uno de los puntos decisivos para que Mezzanine alcanzara potentes climax, tenuemente iluminados por lo etéreo de sus arreglos ambientales que encajaron de manera perfecta con las tantas voces que pasaron por el álbum, las cuales son precisamente uno de los puntos más sobresalientes del disco. Aquí todo parece escogido de manera minuciosa por 3D y Daddy G, quienes quisieron explorar por todo tipo de cambios cercanos al ruido y la delicadeza, a través de un casting equilibrado y sincronizado. Y a pesar de que el propio Mush no estuviese demasiado de acuerdo con la dirección que Massive Attack estaba tomando (dejando el grupo luego de la publicación del álbum) las cosas parecieron funcionar notablemente.

Si bien el disco sigue con la tradición de samplear numerosas canciones para dar forma al esqueleto principal del trabajo (10:15 Satuday Night de The Cure, I Found A Reason de The Velvet Underground), los aportes instrumentales adquieren total relevancia, siendo en muchos casos los que impulsan los cambios más directos de las canciones. Otro punto a destacar son las colaboraciones vocales que dan registro de sus propias cualidades, sin desviar la principal atención del disco. Entre las más destacadas se encuentra la de Horace Andy, un importante cantante Jamaicano que hace su aporte en Angel, Man Next Door y (Exchange) o Elizabeth Fraser de Cocteau Twins la cual interpreta Teardrop, Black Milk y Group Four, mientras que una desconocida joven de Sheffield llamada Sara Jay hace lo suyo en Dissolved Girl.

Mezzanine fue el disco que en definitiva llevaría a Massive Attack a la consagración, siendo estos junto a Portishead los grupos más relevantes de toda la escena de Bristol que se comenzó a gestar a finales de los 80 y que más tarde pasaría a la historia por su particular sonido denominado Trip Hop. A su manera sirvió como puerta de entrada para que otros trabajos de similar índole, pasasen a una segunda revisión, muchos de estos casos influencias absolutas de los mismos miembros del grupo.



Canciones para recién iniciados: Hay discos que mantienen su buen nivel por ciertas canciones en particular, mientras que otros funcionan como un conjunto de composiciones lineales. Mezzanine toma partido de ambos bandos, siendo Dissolved Girl e Inertia Creeps temas en los que se observa claramente la esencia del sonido del álbum, funcionando a la vez como buenas introducciones para el universo en el que se encuentran. Si hablamos de transición entre los trabajos anteriores y éste, Risingson cumple cabalmente con esto.

Canción esencial: Si bien Mezzanine fue todo un golpe para la industria de ese tiempo, la canción Teardrop es la que mejor ha conservado la importancia del trabajo, siendo la cara visible no solo del disco, si no de la banda en sí. Ya es un clásico.



Integrantes:
Robert Del Naja "3D": Voces, teclados, samples, arreglos, producción, etc.
Grant Marshall "Daddy G": Voces, teclados, samples, arreglos, producción, etc.
Andrew Vowles "Mush": Teclados, samples, arreglos, producción, etc.

Producido por: Neil Davidge, Massive Attack.

Tracklist:
01. Angel
02. Risingson
03. Teardrop
04. Inertia Creeps
05. Exchange
06. Dissolved Girl
07. Man Next Door
08. Black Milk
09. Mezzanine
10. Group Four
11. (Exchange)






sábado, 11 de octubre de 2014

Discos 90's: Jeff Buckley - Grace (1994)


Nombre: Grace

Intérprete: Jeff Buckley

Año: 1994

Columbia Records


Citando a una frase de una canción de una mala película de Rock, And we all die Young…ese pareciese ser la tónica maldita de las grandes luces universales que de un momento a otro pasan a ser memoria extinta de un futuro prometedor. Las cosas no cambian del todo, la muerte persigue aquellas almas pasionalmente radicales de diversas maneras, y entre estas, las drogas, la autodestrucción, los accidentes, el fracaso, el suicidio, las enfermedades, todas y cada una de estas tumbaron las esperanzas jóvenes de un mundo que ha vivido ilimitadamente por estas, y en uno de los pilares fundamentales de la música moderna aparecen obras atemporales, atormentadas, llenas de una sensibilidad paranoica casi de tragedia griega que resisten el paso de los años de una manera casi aterradora. Entre ruidos y sables, entre pomposidades y trovas que repiten una y otra vez las mismas palabras, aparece Jeff Buckley, una crónica anunciada de un trágico desenlace que afortunadamente alcanzó a dejarnos la gran obra maestra de los últimos 20 años. Ninguna se le parece, ninguna si quiera le toca los talones del pie, Grace es único y para siempre.


De una descendencia atemporal legada de su padre Tim Buckley, el cual fue una figura ausente desde los comienzos hasta su temprana muerte, es cómo podemos llegar a comprender de cierta forma esa sensibilidad artística de Jeff, una ausencia que fue más presencia que ausencia, la constante búsqueda que nos llevó a admirar los primeros tiernos sonidos que ensordecen con el pasar de los segundos a todo aquel que no sabe que mierda está escuchando, pues Mojo Pin hasta el día no alcanzamos a comprenderla del todo, pareciese ser la canción más caóticamente suave que exista, la que puede llegar a hacernos tomar el disco y lanzarlo lejos pero nada de eso sucede, uno no puede adelantarla, ya que los sonidos se te meten como somnífero por los oídos hasta llegar a ciertos climax que te sacuden en velocidad y fuerza; Un mejor inicio impensado, como el paso de Mojo Pin hasta el santo grial del rock and roll representado con todo lo que puede llegar a significar esto, pues nos comemos el segundo track llamado Grace como si te obligasen a devorar un montón de ají, y esa es la gracia de Grace, es puro fuego, pura sensualidad que nos quema como lava ardiendo, es como hacer el amor, todo un proceso que desemboca en el mejor de los orgasmos musicales que he escuchado en mi vida; ese grito quema, es eterno, te hace volver y volver a él, una y otra vez, nunca termina por cansarnos, podemos buscar todo tipo de gritos, más viejos, más nuevos pero siempre volveremos a él, de este nos enamoramos. Last Goodbye, una canción de amor y desamor ampliamente alabada por todo tipo de músicos, un momento especial para el que fuese el guitarrista de Suede en sus primeros dos discos, haciendo mención a que podía tocar Last Goodbye en su guitarra todos los días, pues lo hacía feliz y en todo sentido, una canción que crece y crece con cada escuchada es esta hermosa balada que tiene momentos y momentazos.

De aquí en adelante quizás comience lo mejor del disco, la mejor mitad de un disco concebida en los años 90, partiendo con Licac Wine, el primer cover del disco, una desnudez artística que llega a dar escalofríos, haciendo gala de lo mejor que tenía que mostrar: su voz. Un momento de recogimiento acostado en la cama antes de salir a la dura realidad de la calle con So Real, el querer recuperar algo perdido, el querer volcar momentos de ira y ternura sobre un posible amor que estamos perdiendo. Ampliamente recomendada para aquellos que estén a tan solo unos pasos de que el corazón se les rompa, esta canción no les ayudará, pero les hará entender mejor que no son las únicas personas que pasaron por esto. So Real se vuelve acida, agria, cada momento suele ser un torbellino de emociones encontradas que no hacen más que querer mandar todo a la mierda, si es que estamos en la situación que describí hace unos instantes. Hallelujah es la siguiente, ¿les suena? La vieja canción de Leonard Cohen reinterpretada unas millones de veces por todo tipo de artistas desde un viejo conocido John Cale, hasta en la película Shrek, pero la versión de aquí es tétrica, como de réquiem que de a poco va encontrando el camino, como el paso de la hostilidad terrenal hasta el reino de los cielos, sea quien sea el que viva allí, la cosa ya no es religiosa, no importa, pero de todas maneras los sonidos más bellos del mundo existen y están aquí, una canción que puede llegar a emocionar hasta al más duro seguidor de Mayhem, es una tonada rompecorazones que desnuda los rincones más recónditos de nuestra existencia y los hace florecer como una incontable llovizna de redención, solo basta entregarse, no sirve poner oreja, si no el alma entera y es que esta versión de Hallelujah llega a ser una de las canciones inmortales de la historia de la humanidad, a ese extremo, al que no le llega no merece llamarse humano.


De toda esta parafernalia Hallelujesca aparece Lover, you should come over, la favorita de quizás muchos fanáticos de Jeff. ¿Quién no se la ha dedicado a la persona que ama? Un poco de lo mismo de So Real pero de una manera totalmente distinta, entregándonos frases para el oro como “Demasiado joven para aguantar y demasiado viejo solo para liberarme y correr” que se alimentan de una base musical que saca lágrimas y una voz que no hace otra cosa más que arrancarte el corazón. Una balada melancólica, cebollera pero de un universo completamente Shakesperiano, si alguna vez han pasado por cosas como las que menciona la canción. Todo les puede sonar demasiado cliché pero es que si no han escuchado el final, con esa guitarra que suena tan punzante justo al instante en que la catarsis de la canción se hace presente, es porque no saben nada. Un momento de descanso y reencuentro espiritual más que personal con Corpus Christi Carol que toma una vieja canción tradicional inglesa para darle un giro casi de mundo maravilloso que puede sonar en cualquier velada espiritual. Ese momento llega a su fin cuando nuevamente aparece la bestia, con más fuego e ira que nunca, pues Eternal Fire como su nombre lo dice te entrega una de las muestras más grande de cómo una canción de Rock debe sonar para ser lo bastantemente eterna, con gritos y gritos, poder y pocas pausas nos dejan pegados al techo con ganas de decir “Yeah bitch!”. A medida de que la canción se va tornando demasiado peligrosa, dejando como monigotes a los Guns and Roses y su peligrosidad, un hombre en llamas es lo que aparece y nos devora musicalmente, Eternal Fire es una puta canción de Rock, eso es lo que es y será, una pisca del infierno para luego dar paso al Jeff Buckley más habitual pero que suena mucho más oscuro que antes, casi enigmático, como de libro de Aleister Crowley, una canción que probablemente hubiese querido escribir Jimmy Page, fans de Jeff al igual que Plant pero a pesar de la onda mística que Led Zeppelin pudiese haberle puesto llevándola de seguro a la inmortalidad, Jeff busca todo lo contrario, como una provocación Punk espiritual, llena de matices, momentos que chocan pero que se mantiene a través de los susurros que terminan por dejarnos tumbados en la cama, y sabiendo que en cualquier momento puede comenzar a sonar Mojo Pin otra vez completando el circulo de canciones más ambiciosas que un artista nos haya entregado en los últimos 20 años y por qué no e la historia de la música.

Jeff Buckley como muchos de ustedes deben saber falleció 3 años más tarde en el rio Wolf en Tennessee, a la altura de Memphis, lugar donde iba a grabar su segundo álbum de estudio. Fue encontrado ahogado 5 días después. Una de las tragedias más grandes de la música, Jeff cumplia con todos los requisitos para llegar a transformarse en uno de los músicos más grandes, tenía actitud, tenía grandes canciones, hacía grandes interpretaciones, pues tomaba covers y los adecuaba a si mismo transformándolos en testimonios de su propia persona, cosa que solo los grandes músicos pueden hacer. Afortunadamente nos dejó un puñado de presentaciones ya rescatadas y compiladas en todo tipo de discos y DVDs, además de su excelentísimo disco Grace del año 1994 que este 2014 cumple 20 años. 20 años de que el mundo conociera a una de las mejores voces de la historia. Grace es eterno, Grace es inmortal, la gran obra del cielo y el infierno, aquí, en la tierra. Más punk que los Punk, más artista que los artistas, más místico que los místicos, Jeff Buckley era todo y nada de esto al mismo tiempo, renegaba de las cosas mundanas pero era un amante de la diversidad, una figura por si misma que nunca alcanzó el estrellato máximo simplemente porque él no lo quiso. En la simpleza está todo.


Tracklist
01. Mojo Pin
02. Grace
03. Last Goodbye
04. Lilac Wine
05. So Real
06. Hallelujah
07. Lover, You Should Come Over
08. Corpus Christi Carol
09. Eternal Fire
10. Dream Brother



Otros discos que cumplen decadas

Keane – Hope & Fears (2004)
Kasabian – Kasabian (2004)
Hole – Live Through This (1994)
Pulp – His n Hers (1994)
Muddy Waters – Folk Singer (1964)
Stone Temple Pilots – Purple (1994)
Depeche Mode – Some Great Reward (1984)
Jackson Browne – Late For the Sky (1974)
Iron Maiden – Powerslave (1984)
Tom Waits – The Heart of Saturday Night (1974)
Bathory – Bathory (1984)
Eric Clapton – 461 Ocean Boulevard (1974)
Eurythmics - Touch (1984)
Echo & the Bunnymen – Ocean Rain (1984)
The Libertines – The Libertines (2004)