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viernes, 5 de septiembre de 2014

Especial 50's capítulo 5: El día que murió la música


Dicen que todo lo bueno debe llegar a su fin. La historia lo avala en muchos sentidos desde granes imperios que a pesar de su poderío y longevidad temporal, terminaron por derrumbarse de una u otra manera, ya sea por las incontables acciones desde fuera como por el peso de los mismos actos que de un momento a otro, y sin previo aviso acabaron por desencadenar la peor de las tragedias y la desintegración de todo lo que algún día fue. Edades de oro, épocas memorables que con el paso del tiempo se fueron olvidando y desgastando, solo quedando restos arquetípicos en el aire que sin duda alguna nos hacen mirar todo desde una perspectiva tan lejana pero a la vez cercana. Las artes nos han enseñado a vivir el momento e idealizar viejas glorias que tanta influencia nos ha de entregar para el posterior desarrollo de nosotros mismos y las futuras generaciones, siempre es un reto vivir y dejar huella sobre todo en lo que amamos y retrospectivamente, la década de los 50 nos entrego, no solo grandes cambios, si no grandes artistas que nos enseñaron, directa e indirectamente el aprovechar el día, el ser ambiciosos y sobre todo el ser auténticos en lo que uno hace.


La década y en especial la escena del Rock and Roll de los cincuenta terminó drásticamente debido a los múltiples problemas que debieron sortear sus miembros más emblemáticos y reconocidos. Desde lamentables tragedias hasta un sinfín de drásticas situaciones, que moral y socialmente vieron como el publico menos fiel (y el mayoritario) les dio la espalda en los momentos más difíciles.

El Rock and Roll nació para algún día morir. A pesar de que nuevas generaciones sigan aportando al crecimiento y la vigencia de este, su destino parece ser el de una típica tragedia griega, viviendo de pequeños años de éxtasis para luego agonizar de la manera más fría de todas: el desinterés. Esto ya comenzaba a verse por ahí por los años 1958 y 1959 cuando los nombres más famosos de la escena musical empezaron a caer de diversas maneras; unas más duras que otras, como una crónica de una muerte anunciada, dándonos a entender que los rechazados sociales debían aceptar ese estatus de vivir rápido y morir joven. Todo comenzaba ya por el año 1957 -a finales de este- cuando un inquieto Little Richard en pleno gozo de la fama, con ciertos problemas con la prensa sobre su condición de homosexualidad que él encendía aun más con sus letras directas y fogosas, después de un incendio que afectó al avión en el que él viajaba, decide abandonar el Rock and Roll y acercarse más a dios. Luego de este hecho, de simbólicamente renunciar a muchos de sus lujos, Richard publicaría demasiadas pocas canciones, la mayoría viejas grabaciones góspel que la discográfica lanzaba a modo de aguantar la alta demanda que el carismático artista recibía por parte de la fanaticada en general. Uno de los primeros grandes golpes que recibiría la música y que desencadenaría en un periodo de tiempo relativamente corto, muchos más.

El segundo gran golpe que le privaría del éxito y el reconocimiento por muchos años sería el de Jerry Lee Lewis, en pleno ascenso en su carrera, componiendo de las mejores canciones de la década, de las más movidas, de esas que contenían una locura musical casi esquizofrénica, todo se le vio truncado en un momento clave de su carrera. Un día en el año 1958 Lewis aterrizaba en Inglaterra junto a su familia y su esposa, la cual pocas veces se le había visto en la escena publica, lo que llamaba fuertemente la atención de la prensa que no dudo en conseguir algunas palabras de ella. Un periodista le preguntó a él en pleno aeropuerto la edad de su esposa a lo que él responde 15, lo cual resultó ser una gran mentira pues a las horas después se descubrió que ésta tenía solo 13 años y ya estaba casada con él, cosa que en aquel entonces, además de ser ilegal era muy mal vista, lo que terminó por generar el repudio generalizado del público y de sus más grandes fans, sobre todo de los sectores más conservadores que vieron un hecho en concreto para aprovechar de demonizar el movimiento musical que vivía en plenos años de gloria por aquel entonces. Muchos artistas y encargados de realizar giras comenzaron a alejar a Jerry Lee Lewis por el hecho de que no querían que se le asociara con personas como esta, pues creían que hechos puntuales de esta envergadura le hacían mal a la escena. Por muchos años Jerry no pudo volver a conseguir la fama y el reconocimiento musical que se merecía, solo décadas después ya a mediados de los 80 volvió a surgir su imagen, generando uno de los renaceres más grandes, en cuanto a reivindicación que la cultura pop haya visto.

Buddy Holly
Pero no fue hasta el año 1959 en que las más grandes estrellas comenzaron a caer de a poco, generando el deterioro parcial de la música Rock y que tardaría años en recuperar. Elvis Presley, la figura máxima que seguía vendiendo millones de discos en el mundo, rompiendo más de algún corazón alrededor del mundo, dejaba su habitual uniforme de estrella de la música en 1958 para así alistarse al ejercito de los Estados Unidos debido a un llamado que había recibido y que aceptó sin más nada que decir. La ausencia de este, que terminó por impactar de manera notable en la música y en todo lo que generaba esta, terminó por abrirle camino a muchos otros músicos que se veían un poco eclipsados por la tremenda figura de este, y así nombres como Eddie Cochran o Buddy Holly se hacían notar cada vez más. A pesar de que ya llevaban algún tiempo girando y lanzando grandes éxitos, no fue hasta estos años en que se les empezó a mirar mucho más, invitándolos a todo tipo de programas radiales y televisivos que los encumbraba todavía más en la fama pero que desgraciadamente no les ayudó del todo monetariamente. Holly no estaba con su banda de siempre The Crickets pero se veía un gran futuro para él debido a grandes composiciones como solista que le entregaban un aire más maduro y reflexivo.

Martes 3 de febrero de 1959. Quizás la primera gran fecha en que el Rock and Roll recibió uno de sus golpes más recordados y tristes en la historia. El día que murió la música, bautizado por muchos especialistas del espectáculo, amigos, familiares, músicos, en general, todos vieron como los aires de esperanza, de generar cambios, de rebelarse contra lo que se consideraba mal, de vivir al límite, siempre entregando los más memorables pasajes de uno mismo, se venían abajo con un terrible accidente aéreo. Buddy Holly fue invitado a unirse a una especial gira en la que un joven de tan solo 17 años llamado Ritchie Valens y un disc jockey en su aventura musical llamado J.P. Richardson, más conocido en el ambiente como The Big Bopper, eran los miembros estables con el único fin de entregar sus mejores canciones y actuaciones en todos los lugares que visitasen, generando algo de dinero para palear las incontables crisis económicas que estos músicos sufrían, y por qué no de alcanzar todavía más fama. Holly sufría una especie de auto exilio al no poder concretar un gran single en más de un año, a pesar de que los críticos lo consideraban uno de los números más prometedores, pero todo se desvaneció cuando éste. junto a Valens y The Big Bopper sufren un trágico accidente en avioneta que termina con la vida de estos tres, y en general de un movimiento que tenía los días contados. 

Ritchie Valens
El hecho genero tanto impacto mediático que muchos de los famosos de aquellos tiempos asistirían a los funerales, pues con la muerte de estos tres, la eterna condena de vivir rápido y morir joven se hacía presente. La maldición del blues heredada por la gran ambición de tres jóvenes que querían ver arder el mundo de música y rebeldía. Una alegoría al mismísimo sueño americano que abandonaba nuevamente las tierras para sumergirse en un olvido que más adelante, con la muerte de Marilyn Monroe y Kennedy, terminaría por sepultar definitivamente los años dorados de la juventud conflictiva. La gran década de los cincuenta, un periodo en que el mundo vio como un par de muchachas y muchachos tomaban el mundo con sus manos y lo convertían en algo un poco más real y honesto. Eddie Cochran moriría al año siguiente en un trágico accidente automovilístico, en el cual iba su amigo Gene Vincent que posteriormente a este suceso, nunca volvería  a la actividad de antaño. Chuck Berry sería condenado a prisión por un confuso hecho en el que se le acusaba de abusar de una menor de edad, cosa que más adelante se esclarecería un poco más y resaltaría el carácter racista de las razones que de verdad impulsaron esta acusación. Elvis volvió pero sin patillas, con un estilo y un look mucho más maduro y a la vez apto para todo tipo de público, cosa que no agradó del todo a los más radicales y desadaptados que veían como eran engañados y abandonados por su gran ídolo.

La importancia de todo esto radica en cómo el sueño del Rock and Roll pudo hacerse tan masivo, generando a la posterioridad más cercana todo tipo de géneros musicales que llevaban consigo la sangre y el espíritu de todos los James Dean, los Buddy Holly, los Carl Perkins, los Elvis Presley, las Marilyn Monroe, los Chuck Berry y los Muddy Waters, entre muchos otros grandes nombres que quedarán marcados por siempre en la historia de la música. Luchas de clases sociales que exigían un trato justo igualitario, se alzarían en la posterior década. Nombres tan importantes como The Beatles o The Rollings Stones nacerían influenciados totalmente por esta década. Personajes como Joan Baez o Bob Dylan entregarían grandes mensajes a la par de talentos como Jimi Hendrix o Ray Davies, que llevarían todavía más allá las posibilidades de la música, generando todo un gran movimiento que hasta el día de hoy se mantiene simplemente como Rock. Sin el Rock el mundo sería un lugar demasiado frío para vivir. Salud.

Jerry Lee Lewis, Carl Perkins, Elvis Presley and Johnny Cash.



jueves, 4 de septiembre de 2014

Especial 50's capítulo 4: Entre el cielo y el infierno


Como en todo gran movimiento musical y cultural existen los líderes indiscutidos que de una u otra manera alcanzaron mayor fama y éxito, ya sea por sus incontables éxitos a lo largo de su carrera como por la innovación que estos presentaron, tanto estilísticamente como en vivo. Pero hay ciertos grupos y artistas que no necesariamente fueron los más conocidos, de por un u otro motivo truncaron sus carreras e ciertos momentos, que no supieron aprovechar el éxito, etc pero que de todas maneras, aportaron de la misma manera e incluso más a la formación del movimiento. Estos son algunos de los tantos nombres que pertenecieron a  la segunda línea del Rock & Roll en la década de los 50 pero que hasta el día de hoy son igual de recordados que sus contemporáneos más conocidos. Esta es la historia de cinco cantantes, cada uno con sus respectivos músicos que dieron cátedra histórica de cómo ampliar las raíces musicales y sentar las bases de lo que posteriormente evolucionaría a lo que hoy, como concepto común conocemos como música Rock.


Quizás no sea el primero ni el último, ni el menos ni más conocido artista de culto en la historia del Rock pero si queremos empezar con figuras emblemáticas que ayudaron a forjar el sonido en tiempos de turbulencia musical ese es el legendario Carl Perkins. Quizás la figura más humilde surgida en estos tiempos, estaba condenado de una u otra manera a convertirse en una gran estrella ya desde pequeño, componiendo canciones a muy temprana edad, ganando un concurso de talentos, etc. pero no fue hasta el año 1955 cuando en Sun Records junto al mítico productor Sam Phillips cuando estrenó su himno generacional que cambió el curso de todas las cosas cuando su gran amigo Elvis Presley al año siguiente lo regrabaría y le diera un dinamismo y una potencia bastante notoria; hablo de Blue Suede Shoes. Esta grabación se transformó en la primera producción de un artista de Sun Records en alcanzar un millón de copias vendidas, todo un logro para aquel entonces. El mundo estaba cambiando y así lo hacían notar jóvenes promesas como Carl Perkins que hacía delirar a todos con sus grandes performances. Cuenta la leyenda que esta millonaria canción fue escrita sobre un saco de papas por el propio Perkins cuando desesperado intentaba escribir lo que sería finalmente su carta de triunfo. Lamentablemente Todo se vió truncado en el año 1956 cuando sufrió un trágico accidente de auto, en el cual iba con su hermano Jay Perkins y su manager, los cuales fallecieron instantáneamente. Carl que alcanzó a sobrevivir estuvo fuera de la música todo un año viendo como su amigo Elvis Presley popularizaba con el triple de éxito su clásico Blue Suede Shoes. Perkins nunca volvió a tener un gran éxito debido a este accidente, lo que le traumo por el resto de su vida, a pesar de ser una gran influencia para posteriores artistas como The Beatles, Perkins solo fue capaz de percibir como la sombra de lo que fue algún día terminó por consumirlo lanzando álbumes y canciones que más que contener novedades, mostraban un intento de resucitar antiguas glorias, claro que tuvo grandes repuntes debido más que nada a su figura de culto del Rockabilly, renacido por bandas como Stray Cats.


Sí Perkins fue una gran influencia en la música, Bo Diddley lo fue todavía más. Fue el primer afoamericano en aparecer en el programa de Ed Sullivan, cosa que en su momento fue muy repudiada incluso por el mismo debido a comentarios poco generosos por parte del experimentado animador. La importancia de Bo Diddley radica en tres aspectos en especifico según mi propia apreciación de la música y van ligados más que nada a la formación como un genero propio del Rock. Quizás el más destacado de estos aspectos es la crudeza con que tocaba la guitarra, con sonidos un tanto oscuros y directos acompañados de su voz única daban a entender que el blues se tocaba desde el alma y el corazón y si este es uno lleno de ira, las canciones debían reflejar esto, cosa que le basto para ser tildado en aquellos tiempos como un músico mucho más real y honesto, para nada humilde en el sentido de enmascarar sus canciones y su aspecto como artista, y aquí está otro de los grandes puntos que le aportó al carácter del Rock que hasta el día de hoy, directa o indirectamente se sigue utilizando: el ego. Sus canciones se llamaban como él, lo nombraban a él, cantaba desde su perspectiva y para él, algo no totalmente nuevo pero que junto a su música se percibió como algo bastante chocante. Y por último esa especie de sicodelia que le aportaba a su guitarra, cosa que ya en los años 60 se exploraría de todas las maneras posibles por todo tipo de artistas. Lamentablemente la carrera de Bo Diddley no estuvo a la altura de sus composiciones debido al escaso éxito que recibió en la década de los 50, trayéndole una grave crisis económica que afortunadamente pudo revertir después cuando en los años posteriores se le reconoció como se merecía.


El llamado a la búsqueda de un nuevo Elvis Presley llegó en el año 1956 cuando un joven Gene Vincent alcanzó la fama con uno de los temas más recordados de la década. Be-bop-a-lula fue la carta de presentación de un joven con sueños de oro y la ambición de sacar del camino a todo aquel que se interpusiera en este, lanzando algunos singles bastante pegadizos y con bastante aceptación en las listas y las radios de aquel entonces, con su estilo más confrontacional y su típica vestimenta de cuero, Gene Vincent era el que mejor representaba el legado de Salvaje de 1954 o Semilla de maldad de 1955 con su clásica pose rebelde, sus pantalones apretados y la chaqueta de cuero, un arma de doble filo en muchos sentidos ya que esto mismo fue lo que le sacó de carrera apenas comenzaba a meterse en esta, pues sus canciones y su figura eran consideradas demasiado rebeldes para las radios y la televisión, cosa que le comenzaría a pesar en los meses siguiente. A pesar de sus intentos de reinventarse haciendo su música un poco más dura, cosechando dos éxitos más, la carrera de este artista se comenzó a ver truncada por una lesión en su pierna que le impedía seguir totalmente activo en las giras, cosa que la prensa aprovechó para decir todo tipo de cosas de su problema, desde que se emborrachaba antes de cada show como que se auto medicaba para aguantar el dolor. Todo esto estalló todavía más cuando iba en un taxi con su amigo Eddie Cochran y su novia para organizar una gran gira pero que terminó en un grave accidente de tránsito, quitándole la vida Eddie y dejando con grandes problemas en la pierna a Gene. En la década siguiente la cosa no mejoro, a pesar de ser citado muchas veces como una gran influencia por las bandas de aquel entonces, sus discos ya no se vendían, y ya en 1971 perdiendo la vida con tan solo 36 años debido a un problema de ulceras sangrantes.


Otra de las grandes promesas jóvenes que lamentablemente se extinguiría a comienzos de su carrera era Eddie Cochran, uno de los músicos que más aportaría a la concepción de los años sesenta musicalmente hablando. En 1955 junto a un amigo con su mismo apellido grabaron bajo el nombre de “The Cochran Brothers” numerosas canciones de un estilo que variaba entre el country y el rockabilly, canciones que no llamaron del todo la atención de la prensa especializada pero que les hizo ganar una gran cantidad de fans que más tarde lo seguirían en su carrera en solitario como un compositor más cercano al Rock, mientras que los más fieles al Country seguirían a su compañero. En los comienzos de su carrera solista grabó grandes canciones, tanto para películas como para sus propios discos que tuvieron una fuerte repercusión en el ambiente más undergound pero que no alcanzaron fama, aunque esto cambió ya en el año 1957 con Sittin in the Balcony, que fue un gran éxito y que se considera hasta el día de hoy como la canción definitiva del Rockabilly de los años 50. Pero esto no lo detendría ya que al año siguiente lanzaría Summertime Blues, su canción más conocida e interpretada numerosas veces por todo tipo de bandas y músicos en la historia. Su alcance fue tan potente que llegó a hablarse de la nueva gran promesa del Rock, esa que llevaría la batuta en la década siguiente, teoría fuertemente apoyada por un joven George Harrison que le seguía constantemente en sus shows. Muchas más canciones publico pero en el año 1959 un gran golpe lo dejaría con una profunda depresión cuando sus tres amigos Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper morirían en un trágico accidente de avioneta. Sin muchas ganas de continuar su otro amigo Gene Vincent lo invitaría a una gira con él en Inglaterra que trágicamente acabaría con la vida de Cochran en un accidente de tránsito. Su legado se hizo eterno, en parte por sus grandes canciones y su figura de eterno adolescente después de su muerte (murió con tan solo 21 años) y por su aclamado álbum póstumo, uno de los más famosos álbumes publicados después de la muerte de un músico. 


Y por último, para nada menos importante, quizás el más recordado de todos los músicos que nombre anteriormente (y uno de mis artistas favoritos de los 50) es el gran Buddy Holly. Icono por excelencia del Rock, fue uno de los grandes gestores y arquitectos de la música de esta década, con una mezcla que iba desde canciones movidas a grandes baladas, siempre con ese límite entre lo más romántico y trágico que existía en su música, todo un himno a componer grandes canciones. Tuvo varios contratos a temprana edad, consiguiendo poco éxito hasta que en el año 1957, publicó una canción llamada That’ll be the day que acredito a The Crickets, su banda de acompañamiento para no tener problemas con otra discográfica en la cual estaba involucrado con su nombre artístico Buddy Holly, y que le llevó a interpretar al programa de Ed Sullivan junto su banda, incluso llevándole a tocar otra de sus grandes canciones Peggy sue. Junto a The Crickets publicaría muchos más éxitos como Everyday, Words of Love, Rave on, etc. Aunque ya en el año 1958 comenzaría su carrera en solitario llevándolo a ser una de las estrellas más grandes por aquel entonces, cosa que misteriosamente no iba acompañado de su éxito monetario. Esto lo llevó en 1959 a unirse a la gira Winter dance party junto a Ritchie Valens y el Disc Jockey The Big Bopper, la cual terminó trágicamente después de un accidente de avioneta que acabaría con la vida de estos tres. El accidente tuvo una repercusión pocas veces vista de músicos en aquellos años, ya que numerosas estrellas de la música y el espectáculo asistieron a los funerales en lo que es considerado hasta el día de hoy como El día que murió la música. Los años dorados poco a poco comenzaban a dejar entre restos de éxitos y tragedias, la base de lo que sería más adelante la gran revolución cultural del siglo XX. Buddy Holly sin duda fue una de las muertes más recordadas de la década y de las más lamentables.