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miércoles, 11 de marzo de 2015

Archivos en fuga: Entrevista a Jack White


Jack White
Entrevista Los Inrockuptibles
Publicada en Mayo del 2005
Por: JD Beauvallet

Una buena imagen, canciones incendiarias y excesos de watts. Lejos de las modas, la forma base de The White Stripes convirtió al dúo en el mejor ejemplo de cómo ser retro sin perder el honor, el glamour ni el espíritu aventurero. Antes de su primera visita a la Argentina, Jack White adelantaba cómo serian los conciertos del dúo, anticipaba la salida de Get Behind Me Satan, mientras exhibía sus obsesiones y revolvía el pasado.
Jack White: Este año no paramos, venimos de hacer shows muy intensos. Apenas terminamos la última gira me planteé la idea de parar un poco para descansar; después de tres años de dedicación absoluta al grupo, tengo la sensación de no haber hecho otra cosa que ser un miembro de los White Stripes… El año pasado apenas pude hacer una pausa muy breve para producir Van Lear Rose, el disco de Loretta Lynn.
El grupo está en su mejor momento: ya es un clásico, vende muchos discos, sus conciertos se llenan, la prensa los elogia…
Sí, pero eso es lo que menos me preocupa. Nunca pensé: “Nos está yendo bien, no nos conviene parar justo ahora”. El verdadero problema es que la inspiración me persigue todo el tiempo. Y no puedo cerrarle la puerta en la cara, me es imposible dejar de componer, es algo que me absorbe y me desborda. Es una urgencia, una necesidad, no tengo ningún control sobre lo que pasa dentro de mi cabeza…
Los conciertos de White Stripes son muy físicos, sus giras interminables, y hace tres años que no paran. Encima, el mes que viene sale el nuevo disco. ¿No te preocupa tu salud?
Sí, un poco. Pero parece que todavía tengo mucha energía en stock. El año pasado me hice varios chequeos, y me dieron todos bien. Consulté a dos o tres médicos, y todos se mostraron igual de asombrados: fumo mi paquete de cigarrillos por día y, sin embargo, no me detectan nada. “Es milagroso” me dicen, “Pero su estado de salud es excelente” (risas).
Muchos habrían delegado la realización de un DVD, o pospuesto la grabación de un nuevo trabajo…
Necesito hacerlo todo yo mismo. En ese sentido soy muy estricto, y un poco omnipotente. Jamás voy a delegar nada a mi compañía discográfica porque cada pequeña decisión que involucre a los White Stripes me pertenece. Ojo, una vez que confió en alguien, sé muy bien como darle carta franca. Con Michael Gondry, por ejemplo, que es quien hace todos nuestros videos, las cosas se dieron bien de entrada. Nos tenemos una confianza mutua, en nuestras primeras conversaciones sentía que me estaba leyendo el pensamiento… Además ¿Con qué derecho podría inmiscuirme en la realización de nuestros clips cuando podemos trabajar con un tipo tan talentoso? Sí él quisiera dirigir todos los videos de White Stripes de acá en más, lo firmo ya mismo.
Tienes fama de cascarrabias…
Ya sé, pero juro que no es tan así. Por favor, acabemos con el mito: cuando tengo confianza absoluta en alguien, soy capaz de bajar la guardia. En serio, no soy un monstruo (risas). Sé que muchas veces lo parezco, pero no lo soy.
¿Qué pensaste de ti mismo sobre el escenario cuando te viste en el DVD?
Lo primero que se me ocurrió fue que ése no era yo sino un personaje que intento dirigir como si fuera un títere. Me enojé dos o tres veces, estaba furioso con lo que ese payaso de Jack White hacía en la pantalla. La guitarra descordada, los efectos apretados fuera de tiempo, los movimientos torpes… Para la pobre Meg fue peor todavía porque en la batería, el menor de los errores se nota enseguida, incluso más que en la guitarra. Honestamente, cuando vi las imágenes me dije: “¿Cómo esto puede interesarle a alguien?”. Nos veía aburridos y chatos. Al final logré entusiasmarme gracias a las canciones, más allá de la interpretación. Siempre fui muy crítico con el grupo; hace años que miro videos y escucho los conciertos de los White Stripes para ver qué falta, y siempre llego a la misma conclusión: hay que ir a lo más simple, a la depuración. Todos los grupos se preguntan qué es lo que deberían agregarle a sus shows: cuerdas, luces, pantallas… Yo busco sacar.
¿Qué aprendes de ti mismo viéndote?
Que tengo miedo de dirigirme al público. Y aunque es una situación que en principio no debería molestarme demasiado, genera que muchas veces me tomen por un tipo antipático, cuando en la vida cotidiana suelo ser más abierto y amable. En el escenario tengo pánico de todo menos de tocar. Un mensaje para los que nos vayan a ver dentro de poco: no soy un monstruo, solo soy un poco miedoso… (Risas). También me pasa que vi demasiados conciertos en los que el cantante de una banda se siente obligado a hacer una estupidez para llenar un silencio. Y eso queda mal porque rompe el clima del show. En mi caso, decir algún chiste y que nadie se ría, por ejemplo, quebraría toda mi concentración. No quisiera pasar por ese momento para nada. También reconozco que mi aspecto es un poco intimidante: cuando tocamos estoy tan poseído por las canciones que me olvido hasta de sonreír.

Vienes de filmar con Jim Jarmusch (Coffee & Cigarettes) y con Anthony Minghella (Cold Mountain). ¿Qué es lo que te atrajo a convertirte en la “criatura” de un director de cine?
Esa “pasividad” que te da ser un simple colaborador fue como tomarme unas vacaciones lejos de Jack White. Trabajar así me alivio bastante, está bueno no ser el que toma todas las decisiones. Con Jarmusch nos entendimos enseguida, pero lo de Cold Mountain fue más complicado porque nuestras expectativas no eran las mismas. Discutimos sobre la banda de sonido y nunca pudimos ponernos de acuerdo del todo. De todas maneras, si bien la situación fue algo tensa, sirvió para reafirmar uno de mis principios más básicos: nadie nunca va a producir un álbum de The White Stripes. Jamás. Un productor no entendería ni compartiría mi background: siempre seré el mejor para decidir qué es bueno para mí y qué no. Ahí apareció el monstruo de nuevo (risas).
¿Te imaginas como director de cine?
Es un sueño que tengo desde chico. Es más, cuando era adolescente intenté dar mis primeros pasos en cine: empecé como asistente de muchos rodajes de publicidades en Detroit. Pero enseguida me di cuenta de que, en esa industria, hasta la idea más intrascendente debe pasar por las manos de decenas de personas para ser filtrada o diluida. En cine es muy difícil que una idea pueda permanecer pura: siempre sale mutilada. Hacer una gran película requiere mucho esfuerzo y valentía porque hay que ser muy resistente, tolerar miles de opiniones, soportar miles de egos…
¿Quiénes eran tus héroes cuando soñabas con ser director?
Orson Welles y Stanley Kubrick. Y Fritz Lang, aunque más que nada por su fotografía. Las películas de Welles me daban la impresión de estar vivo… Hoy me paso la vida alquilando películas viejas. En las giras compro toneladas de DVDs que después me olvido en los micros o en los hoteles. Debe haber gente que se está armando unas videotecas buenisimas con mi dinero (risas). Veo muy pocos estrenos -casi no tengo tiempo para ir al cine-, pero hace poco vi Eterno resplandor de una mente sin recuerdos y me encantó. También me gustó mucho Napoleon Dynamite, de Jared Hess; me hizo acordar de mis años de colegio.
¿Compras DVDs de música?
Nunca. El único que tengo es una compilación pirata de todas las apariciones de los Stones en la televisión Inglesa durante los sesenta. Ah, y uno de Beck que anda dando vueltas por casa. Antes de ponernos a trabajar en Under the Blackpool Nights, uno de los pocos conciertos filmados que vi y que me fascinó fue The Last Waltz (Scorsese). Me gustó tanto que se convirtió en mi única referencia del género; quería intentar capturar esa clase de pasión… En realidad, no sabía del todo qué quería, pero tenía muy claro que no me interesaba para nada hacer uno de esos rodajes baratos que graba MTV. La idea era que no se perdiera nuestra pasión, nuestra energía, ni nuestros defectos. No quería pegar ni adulterar nada: detesto esa manía de los canales de música de tenerle tanto miedo a los accidentes del vivo. En ese sentido, la elección del formato fue intencional: rodar en fílmico, con seis cámaras de Super 8 y de 16 milímetros impedía de movida caer en esa tentación
En el DVD hay una versión de “Jolene”, de Dolly Parton, que es una canción de amor… ¿Tu visión del amor es así de absoluta?
Soy muy romántico, sí. Y una canción como “Jolene” me hace llorar cada vez que la escucho. No estoy hecho para resistir dignamente a los sentimientos demasiado fuertes: para mí, la ausencia es un tema muy movilizador. Pensándolo bien, debe ser ese sentimiento de pérdida lo que me toca tanto del blues. Y “Jolene”, a su manera, es una canción de Blues.
En los conciertos de los White Stripes, “Seven Nation Army” llega al final, como si para ustedes se hubiera vuelto una carga…
La tocamos tarde porque tiene la función de ser el postre, el helado después de una buena comida. Hace poco, un amigo me decía que en nuestro show del Festival de Reading, la gente esperaba tanto que la tocaramos que cuando empezamos a hacerlo casi explota todo. Lo bueno es que la expectativa que genera obliga al público a permanecer concentrado hasta ese momento. Jugamos con sus nervios.
Más allá de los shows, fue el tema que los lanzó a la fama mundial…
Sí, ese es su lado malo.
¿Te molesta haberte vuelto tan famoso?
No, no me quejo. Pero debo admitir que no estaba preparado para la persecución de los medios ni para esa clase de estupideces que te pasan cuando haces un hit muy grande. En general, la prensa no entiende que las alfombras rojas, los estrenos y las cenas multitudinarias me importan un carajo.

¿Esperabas que “Seven Nation Army” tuviera tanto éxito entre los DJs? Muchos cierran sus sets con esa canción.
Es algo que no deja de sorprenderme. Escuché muchos remixes de “Seven Nation Army” hechos por algunos piratas que nos roban sin vergüenza, pero las versiones electrónicas de mis temas no me interesan para nada. Cuando la escribí me gustaba su costado tribal, estaba pensada para que la gente chasqueara los dedos dentro del auto. ¡Pero nunca nos imaginamos que alguien pudiera bailarla! Para mí, la música bailable murió en los setenta. Desde que se volvió sintética y perdió su alma en los meandros de las computadoras no me atrae para nada.


En pocos años te convertiste en un “chico póster”. ¿Tenías fotos de tus ídolos en tu cuarto?

Es la revancha por todos esos años en los que me decían que era feo… (risas). Nunca tuve pósters, eso era cosa de mis hermanos, que los pegaban en sus cuartos y en el altillo de casa: fotos de Pete Townsend, Jimmy Page, Ritchie Blackmoore… A fines de los ochenta, cuando tuve la edad para comprar pósters de estrellas de rock, ya habían pasado de moda: solo existían afiches de Madonna. Así que me quedé con los de mis hermanos.
¿Te reconoces cuando ves fotos tuyas de esa época?
No, cambié por lo menos treinta veces. Estoy tan lejos de ese niño que era… El otro día, con mis hermanos estuvimos mirando fotos viejas de la familia y todo nos parecía irreal. No me acordaba de que el barrio era tan lamentable, la casa tan chica, el vecindario tan pobre…
Se dice que cuidas mucho tu dinero. ¿Eso puede estar relacionado con tu pasado no tan relajado en lo económico?
Es que no teníamos opción: éramos diez hermanos y había que ajustarse en todo, y en mi casa me enseñaron a valorar el dinero. La mayoría de los grupos de rock vienen de ambientes más cómodos y no les importa tirar la plata por la ventana. Yo no puedo. The White Stripes se va de gira con un equipo reducido, y sé perfectamente el dinero que merece cada uno, incluido los grupos teloneros. Haber sido tan pobre me enseñó a ser precavido, es cierto, pero también me convirtió en alguien generoso. De todas formas, muchas veces no sé qué hacer con tanto dinero porque nunca fui materialista: la escasez me impidió soñar con autos lujosos y casas enormes… Ni siquiera me compré guitarras cuando me volví rico, todavía toco con las únicas dos que tuve siempre. Fui muy pobre y ahora soy muy rico, pero no soy ni más ni menos feliz que antes. Además, no quiero malacostumbrarme porque algún día me puedo volver a quedar sin nada. Lo único bueno de tener plata es que te da libertad. Ahora nadie me dice lo que tengo que hacer.

¿Qué más aprendiste en ese barrio?
A caminar con la frente bien alta, incluso cuando todo el mundo te rechaza. En mi colegio a nadie le gustaba el rock ‘n’ roll y se burlaban de mí porque no escuchaba hip hop ni usaba ropa Adidas… Ese ambiente me enseñó a desarrollar una personalidad propia en un medio hostil y a estar orgulloso de mi mismo en las situaciones más humillantes. El único refugio que tenía eran mis discos, solo me interesaba la música.
¿Cómo vive el éxito tu familia?
Son felices, adoran la música tanto como yo. Hace poco pude cumplir el sueño de mi hermano mayor, que era conocer a Jeff Beck, uno de sus ídolos: terminaron tocando juntos durante toda una noche. Pero la realidad es que cuando era chico, ellos nunca me ayudaron en nada. Es más, hicieron todo lo posible para desalentarme. Cuando le suplicaba a mi hermano mayor que me enseñara a tocar la guitarra, me mandaba a cagar: “A mí nadie me enseñó, arreglatelas solo…”. Y no solo nunca tuve el menor apoyo sino que cuando me regalaban algo me hacían sentir culpable diciendome el precio que había costado y los sacrificios que habían hecho para comprarlo. El problema es que me generaron tantos complejos que incluso hoy en día, cuando me regalan algo o me elogian demasiado, me siento culpable enseguida. Mi mayor conflicto es que no sé recibir. Como corresponde a todo monstruo… (risas).




miércoles, 21 de enero de 2015

Aniversario 10 años: 20 grandes discos que salieron el 2005


Para seguir con los aniversarios, grandes discos que este 2015 cumplen 10 años y que queremos celebrar. De todo, desde los nuevos aires del Dance Punk, pasando por la última etapa del Nu Metal, incursionando en las melodías del Indie y las transgresoras propuestas del Rap, todo eso y más e un recopilado de 20 discos que fueron lanzados ese año. Ojo que es un ranking pero no por eso uno es mejor que otro. 


20. The Ganjas – Laydown

Después de dos trabajos bulliciosos llenos de viajes sonoros y atmosferas guitarreras y psicodélicas, The Ganjas lanzaría su tercer trabajo el que en definitiva los impulsaría como una de las bandas más novedosas del país. De entre el anonimato nacieron canciones como Alondra, Break Up o Moonlight Cat que se acoplaron a la perfección en su tremenda apuesta que les hizo merecedores de una nueva base de fanáticos que veían extasiados como una banda de Rock Chilena podía generar tanta calidad en sus canciones y presentaciones en vivo. Laydown significó el ascenso peor también una perdida fuerte, pues a pesar del enorme éxito que comenzaron a disfrutar con este disco, el encargado de los teclados Luife Saavedra deja la banda; más allá de esta sensible pérdida, las ganas seguían intactas y la banda siguió escalando mucho más alto.




19. Moby  - Hotel

Luego del tremendo éxito que significo Play en el año 1999 y 18 en el 2002, Moby necesitaba buscar una nueva dirección musical que calzara con su particular sello sonoro pero que fuera todavía más allá y aprovechando la inspiración musical que le traían las bandas más consagradas de la escena New Wave de principios de los 80, lanzó en el 2005 Hotel, un disco directo que a diferencia de sus antecesores, fue grabado completamente en vivo con instrumentaciones más comunes y menos samplers. El cambio fue notable y la crítica se rindió al encanto de canciones como Beautiful, Raining Again o Dream About me en al cual se luce por completo la cantante Laura Dawn. Hotel puso nuevamente de moda al calvo músico amante de los animales que se un momento a otro se transformó en un fenómeno cool con su canción Lift me Up, incluida en este gran Hotel de canciones.





18. System of a Down – Mezmerize

Los últimos momentos de real vida que experimentaron los Californianos de ascendencia Armenia fueron dos discos lanzados el mismo año bajo un atractivo juego de palabras y sonoridades, Hypnotize y Mezmerize, siendo este último el más notable de los dos. Lo curioso que ocurre con estos dos discos es el enorme potencial que muestra la banda a la hora de componer tremendas canciones como CIGARO o Radio-Video, a la vez de mostrar poderosos singles como B.Y.O.B. que se hicieron con la programación habitual de bandas Pop-Punk en MTV, pero a vez la baja originalidad que algunas canciones representan, dándonos a entender que las relaciones entre sus miembros no estaban del todo buenas, dejando estos rellenos (especialmente en Hypnotize) como evidencia. Aun así Mezmerize fue un tremendo bombazo.





17. Band of Horses – Everything All the Time

A medida que el catálogo Indie se hacía más grande y el termino se consagraba como un estilo musical, muchas fueron las bandas que apostaron por una búsqueda mucho mayor. Everything All the Time fue la primera apuesta de Band of Horses, un grupo con cierta carga sonora Sureña (termino Estadounidense) que hizo del Indie Rock la base para llevar a cabo una nostalgia y emocionalidad obsoleta por aquel entonces. De esta manera The First Song aparece como una introducción satisfactoria a la vez que los consagrados absolutos como St. Agustine o The Great Salt Lake hicieron del disco una interesante propuesta que escuchar, pero el verdadero éxito se llamó The Funeral, una de esas canciones que te hacen suspirar de nostalgia y amor en ciertos casos. 






16. Kreator – Enemy of God

Los años noventa fueron particularmente malos para la escena metalera, salvo algunas excepciones como lo fue el caso de Death, Pantera o White Zombie pero los que más mal la pasaron en aquellos años se dieron una dulce venganza en este década cuando toda una nueva base de fans apareció repletando cuanta tocata y festival como Wacken habían. De esta manera Kreator se hizo nuevamente de la brutalidad característica de ellos en discos como Violent Revolution y en este Enemy of God que profundizo todavía más en la búsqueda sonora de la banda sin transar en ningún momento su particular visión extrema del Thrash Metal más lisérgico y político. Hoy canciones como Voices of the Dead, Impossible Brutality o Enemy of God son infaltables en sus tremendos shows que más de alguna revolución han generado por estos lados.




15. Beck – Güero

Muchas eran las cabezas pensantes que esperaban con ansias el regreso de Beck Hansen luego de ese iluminado e íntimo Sea Change que hizo llorar a todos en el 2002. Para sorpresa de muchos Beck volvió con Güero, un disco que hace recordar su época dorada de Odelay gracias a la gran variedad de estilos con cierto aire árido y Mexicano, incluso The Dust Brothers trabajaron codo a codo con Beck, al igual que en Odelay. En definitiva la irreverencia entre el Pop televisivo y caricaturesco, ligado a los samplers característicos del Hip-hop y a su visión Blues-Rock, hizo de este Güero un trabajo a la altura de sus anteriores discos, siendo E-pro y Girl las más conocidas. Pero la magia se hizo todavía más notoria en temas como Missing y Hell Yes, al igual que en Go it Alone que contó con la participación de Jack White en el bajo. 





14. Bloc Party – Silent Alarm

El Nuevo número Indie de moda por aquellos años tuvo como protagonista los Ingleses de Bloc Party que se hicieron con todo tipo de calificativos por parte de la siempre exagerada prensa Inglesa, que vio en esta nueva banda los salvadores absolutos de la música y es que Silent Alarm generó tanta satisfacción que canciones como Banquet o Pioneers se transformaron en clásicos absolutos, de esos que suenan en todas las calles de la ciudad. Más allá de todo, Silent Alarm se transformó en uno de los discos más vendidos del año, a la vez que la banda se convirtió en acaparadores absolutos de elogios que ellos mismos se encargaron por bajarle el perfil.








13. Oasis – Don’t Believe the Truth

Oasis fue de las bandas más grandes que existieron en los años noventa pero nada había vuelto a ser lo mismo en cuanto a canciones desde su segundo álbum (What’s the Story) Morning Glory? Pues los discos que transcurrieron entre ese disco y este Don’t Believe the Truth no fueron lo suficientemente buenos, tanto para sus fans como para la crítica pero más importante para ellos mismos. De esta manera Don’t Believe the Truth fue un revitalizador absoluto en cuanto las composiciones que nuevamente brillaron con luz propia. Los Gallagher tenían mucho que decir y expresar, los tiempos no eran los mismos pero nuevos clásicos como Lyla o Let There Be Love asaltaron las expectativas y se echaron al bolsillo nuevamente a sus fans que quedaron más que agradecidos, en especial con canciones como The Importance Of Being Idle o Love Like A Bomb.





12. Kaiser Chiefs – Employment

Contra todo pronóstico, justo en el momento en que los sonidos Garage y Post Punk de la nueva era comenzaban a saturar todo el ambiente hasta el punto de hacerlo insoportable, apareció este disco fresco y revitalizador. Employment significo elogios y aplausos por parte importante de la prensa, de la más inteligente que no elevo a categoría de salvadores a los Kaiser Chiefs, lo que en definitiva fue más que positivo pues al fin aparecía una banda entretenida, con grandes canciones de un Rock de estadio remojado con tendencias New Wave y Brit Pop y para la gente. De esta manera Modern Way y Everyday I Love You Less & Less repletaron las radios y los reproductores de MP3, los celulares para los más pudientes en aquel entonces, mientras que I Predict a Riot se hizo con el título de canción del verano del 2005.





11. Nine Inch Nails – With Teeth

Si con The Fragile Trent Reznor intentó espiar los fantasmas de los excesos y desilusiones personales, 6 años después con With Teeth lograría aniquilarlos de manera definitiva y el disco transcurre en torno a esta dinámica, pues canción por canción nos vamos encontrando con todas las etapas ya transcurridas por el músico, desde la ira distorsionada de You Know What You Are? pasando por las progresiones rítmicas de una electrónica más primitiva en Only, llegando incluso a jugar con el Dance Punk en The Hand That Feeds, pero sin duda los momentos más interesantes los encontramos al final en canciones como Beside You in Time que muestran una redención pura de Reznor con sus recuerdos y Right Where it Belongs que digámoslo, es de las canciones más hermosas que Trent ha compuesto en su carrera. De ahí en adelante el regreso fue definitivo y fructífero en todos los sentidos.





10. Foo Fighters – In your Honor

El quinto disco de estudio de la banda liderada por el inquieto Dave Grohl, trajo consigo todos los elementos que habían mostrado ya en sus anteriores discos pero con una claridad nunca antes visto y es que In Your Honor significó un golpe fuerte a la mesa por parte de los Foo, quienes vieron como el mundo se derretía a sus pies gracias a canciones como DOA, No Way Back, Free me y en especial al súper hit internacional llamado Best of you. Pero no todo fueron guitarras y canciones de estadio, pues lo más interesante de todo estaba en el segundo disco de In Your Honor, una muestra de calidez y nostalgia que en su mayoría presentaba temas de carácter íntimo y acústico. Grohl demostró que estaba para grandes cosas; 3 años después llenarían dos noches seguidas el estadio de Wembley.





09. Panico – Subliminal Kill

Si bien Pánico mantiene una base de fans muy activos y fieles en Chile, nunca pudieron triunfar del todo en estas tierras, en gran medida por su carácter Punk-Pop experimental que jamás se limito a las ideas que transcurrían en la cabeza de Edi Pistolas. En Francia encontraron mucha más aceptación, especialmente en los circuitos más Indie Underground que vieron como una banda como pánico podía lograr lo que quisiese musicalmente; allí estaba Telepathic Sonora. Pero Subliminal Kill fue el momento más exitoso del grupo, gracias a canciones como Ice Cream, Que pasa Wey o la conocida Transpíralo que tuvo una gran acogida en distintos sectores de Europa, en los cuales promocionaron el trabajo a través de revistas e invitaciones a festivales. Subliminal Kill con su sonido Electro Pánico (Pánico debería ser un estilo de música ya) también significo un triunfo en Chile; la base de fans aumentó y la banda volvió nuevamente a tocar por estos lados; un regreso en gloria y majestad.




08. LCD Soundsystem – LCD Soundsystem

La década de los 2000 se encargó de resucitar viejas propuestas musicales como el Post Punk o el Garage Rock, adecuándolas a la modernidad misma de la época de las descargas digitales pero James Murphy junto a su colaborador Tim Goldsworthy quisieron ir un poco más allá y luego de abrirle las puertas a bandas como The Rapture en toda esa movida Dance Punk que congeniaba de manera perfecta con el ambiente de redención que se vivía en esos años, nace el primer disco de LCD Soundsystem que trajo consigo toneladas de éxitos que inundaron las radios y las discos de todo el mundo. La manera única de James Murphy a la hora de retratar sus influencias sin parecer un mero producto de estas, le trajo a la banda un sinfín de seguidores que se abanderaron con canciones como Tribulations, Too Much Love o la extensa On Repeat, a la vez que la ya conocida Losing my Edge alcanzó más tribuna y Daft Punk is Playing at my House se convirtió en un neo clásico icónico de todo este fenómeno Dance Punk.





07. Sigur Ros – Takk

Está más que claro que Sigur Ros es de las bandas más interesantes que nos ha entregado el nuevo siglo de la música y sí la palabra riesgo va de la mano con el deseo mismo de interpretar todos los colores y sabores que existen en el planeta tierra, la visión de Takk es la adecuada. Es como musicalizar la naturaleza misma de nuestro mundo, lleno de atmosferas y mística, la banda sonora misma de la Tierra que va desde los umbrales más austeros de Glósóli, hasta la belleza misma en los detalles de Andvari. ¿Qué más se les podría pedir a estos Islandeses? La grandilocuencia misma de Hoppípolla es la prueba irrefutable de que Sigur Ros se despacho uno de los mejores álbumes musicales de la vida.








06. The White Stripes – Get Behind me Satan

Jack White necesitaba dejar sus demonios atrás y le pidió a su hermana Meg que lo ayudara. Así nace un álbum que dejó de lado toda esa nostalgia Garage Rock sobreexplotada en aquel entonces por una oleada de bandas despreciables, acercándose a los sonidos mismos de los oscuros y lejanos tiempos románticos del siglo XIX. Get Behind me Satan es el caos en la simpleza misa. De la nada Blue Orchid suena como un blues de cámara, The Nurse como un Ballet enfermizo, My Doorbell como una casa de princesas soñadoras, Little Ghost como una historia campirana, Take Take Take como el ambiente de la hora del té y es que este álbum es tan Europeo que se hizo necesario para los White Stripes adecuar su estética a los cimientos mismos de las mojadas calles de un Londres en plena época imperial. Con este disco la banda alejó todas esas propuestas desvergonzadas que quisieron imitar a la banda hasta en como hablaba Jack y Meg tocaba.





05. Gorillaz – Demon Days

La banda animada más famosa sobre el planeta creada por Damon Albarn y Jamie Hewlett, viajó a la profundidad misma de sus deseos y miedos más oscuros y recónditos, para así poder lidiar con la creciente fama mundial que les llegó de golpe en su propio universo gracias a su exitoso primer disco. Así en Demon Days los ritmos y tendencias se hicieron todavía más complejas y a la vez variadas, en todo tipo de canciones como la bailable D.A.R.E que cuenta con la presencia del gran Shaun Ryder, la pausada Kids with Guns, incluso con baladas como El Mañana que dotaron de un carácter mucho más íntimo a la banda compuesta por Murdoc, Noodle, Russel y 2-D. Sí Feel Good Inc. Alcanzó una tremenda rotación mundial, canciones como Fire Coming Out of a Monkey’s Head que contaba con el tremendo Dennis Hopper dejaron constancia de que Demon Days fue un disco mucho más arriesgado que su predecesor y a la vez más ambicioso, sin transar en ningún momento la esencia misma de lo que significaba en ese momento Gorillaz.




04. M.I.A. – Arular

M.I.A. es todo un concepto hoy en día que más o menos tenemos ya familiarizado en nuestro diccionario musical pero para el año 2005 nada de esto si quiera estaba pensado en el mundo. Desde una mirada radical y compulsivamente inquieta es que Arular apareció gracias a una joven que quería mezclar diversos ritmos y estilos, con letras encendidas y un Dance-pop que poco de conformismo tenía y al Roland MC-505 que le obsequio su amiga, nada más ni nada menos que Justine Frischmann y con el cual pudo componer las pistas para que temas como Galang, Banana Skit o Sunshowers dejaran marcando a todos ocupado. Una revolución que en el 2005 se llamó Arular y que trajo consigo a una de las artistas más polémicas que ha dado la música en los últimos 10 años.






03. Paul McCartney – Chaos and Creation in the Backyard

McCartney no necesitaba demostrarle nada a nadie, incluso él parecía estar de acuerdo con eso pues los últimos discos que había lanzado eran simples esfuerzos para realizar giras nuevamente pero bastó que George Martin le recomendara trabajar con Nigel Godrich para que el ex Beatles se reencontrara con los desafíos y comenzara a gestar lo que sería Chaos and Creation in the Backyard. Producto de encuentros y desacuerdos entre Paul y Nigel que sin provocar enemistad entre ambos es que canciones como Fine Line salieron a la luz, a la vez que How Kind of you y Follow me mostrarían una búsqueda musical profunda de McCartney pero más allá de los aciertos y experimentaciones que mostraba el álbum, fueron temas como Jenny Wren y Riding to Vanity Fair que volvieron a encantar a sus fieles seguidores que nuevamente presenciaron como Paul podía cambiar el transcurso de la historia, esta vez desde su patio.





02. Kanye West – Late Registration

Luego de una consagrada carrera como productor que en el 2001 lo llevo a la cima con el disco The Blueprint de Jay Z, Kanye probó como Rapero lanzando su primer disco en el 2004 que recibió bastantes elogios pero que muchos vieron como un simple capricho momentáneo pero Late Registraton dijo otra cosa y el mundo se rindió a los pies de todo tipo de canciones sampleadas y adaptadas a la particular (y radical) visión que Kanye West proponía. Diamonds from Sierra Leona encendió la llama, Gold Digger (junto a Jamie Foxx) reventó las radios y canales de televisión pero no todo fue tan mainstream porque Kanye tenía música para todos; todavía quedaban nuevos hits como Touch the Sky, Hey Mama o la elegante Heard ‘Em Say que hicieron de este Late Registration uno de los grandes discos de la década y de Kanye un músico respetado e innovador. 





01. Fiona Apple - Extraordinary Machine

Después de muchos percances sobre filtraciones y regrabaciones entre el 2003 y el 2005, Fiona Apple finalmente lanzó el que sería su tercer disco de estudio y con el cual alcanzaría un estatus de artista única gracias a la variedad de canciones y facetas dentro del mismo espectro que ella y su piano encarnan como compositora e intérprete. Extraordinary Machine fue un acierto en todos los sentidos; Desde la exquisitez de Parting Gift con las típicas confesiones de desilusiones amorosas que solo ella sabe entre mezclarlas con condimentos realistas e irónicos, pasando por temas como Get Him Back y O’sailor que hacen gala de un sonido atípico y atemporal, dejando para el final una madurez sorprendente que denotan pura emoción con las canciones Not About Love y Waltz. Extraordinary Machine fue el disco que definitivamente la consagró, la hizo crecer y lo más importante, la conservó todavía más singular e interesante.